
Calle del Trastévere
Trastevere es un barrio de Roma, ubicado en la ribera oeste del Tíber, al sur de la Ciudad del Vaticano. Su nombre viene del latín trans Tiberis, “Tras [el] Tíber”. Perderse por sus calles es todo un placer donde se aprecia el más puro sabor romano.
El Trastevere sufrió varias inundaciones por las crecidas del Tíber. La más grave fue la de 1598 en la que murieron más de mil personas
Morir en Roma es lo mejor que pueda pasarle a una persona, al menos es lo mejor que podría pasarme amí. Roma ha sido y será siempre una ciudad de cuento, una ciudad encantada y, por supuesto y como ya todos sabemos, una ciudad eterna.

Hoy, el puente es exclusivamente peatonal y proporciona una vista fotogénica del Castel Sant’Angelo. Enlaza el rioni (distrito) de Ponte (que recibió su nombre por el propio río) con el rione de Borgo.
En tiempos pasados, los peregrinos utilizaban este puente para llegar a la Basílica de San Pedro (que se ve al fondo de la imagen), por lo que era también conocido como “puente de San Pedro” (pons Sancti Petri). Bajo el gobierno del Papa Gregorio, tanto el castillo como el puente adoptaron el Sant’Angelo como nombre común. Cuenta la leyenda que un ángel se apareció en el tejado del castillo para anunciar el final de la plaga. Durante el año jubileo 1450, la balaustrada del puente cedió debido a la gran multitud de peregrinos. Muchos de ellos murieron al caer al río. En respuesta, muchas de las casas que existían a la entrada del río, así como un arco de triunfo romano fueron derruidos para ampliar el paso de los peregrinos.
Durante los siglos posteriores (siglo XVI), el puente se utilizó para exponer los cuerpos de los ejecutados. En el año 1535, el Papa Clemente VII destinó los ingresos del peaje que había que pagar para cruzar el puente para erigir las estatuas de los apóstoles San Pedro y San Pablo, a los que se añadieron más tarde los cuatro evangelistas y patriarcas que representaban las estatuas de Adán, Noé, Abrahám y Moises. En 1669, el Papa Clemente IX encomendó el reemplazo de los antiguos ángeles de estuco de Raffaello da Montelupo, encargados por Pablo III. Bernini programó la construcción diez ángeles que sostenían los instrumentos de la Pasión. Él en persona acabo los dos originales de los ángeles que sostienen la inscripción “I.N.R.I.” y la Corona de Espinas, pero ambas fueron requisadas por Clemente IX para su propio deleite. Hoy se encuentran en la iglesa de Sant’Andrea delle Fratte, también en Roma.



